Elogio del deshacer

Mi mundo interior es un desierto.
Mi mundo interior no tiene olas.
Ni capullos, ni libélulas.
Mi mundo es un erial.

Renacuajos, paz, sol bajo las piedras.
Se impone fuera un eco de grillos,
un verano que se agota,
la fatiga al respirar.

Desayuno con licor las prisas de ayer.
Nutro mi corazón, que no sabe de horarios.
Hoy no haré nada,
hoy dejaré de latir.

De repente, la voz del último silencio.
El deseo de todo y nada, súbitamente.
Ansia por deshacer
todo lo por vivir.

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Lomo de dragón

Toda ella es una curva serrada,
dientes viejos de sonrisa precoz,
boca que todo lo engulle y que nada oculta.

En ella cada camino es un desvío,
una invitación a mirar lento,
a respirar antes de caer en su mordida.

Esta bestia te atrapa en su centro,
corazón vetusto de lava y alma negra,
para cargarte después en su lomo de dragón.

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10 minutos

Me faltan 10 minutos de tiempo.

Le sobran excusas al reloj,
aceite a las manecillas,
orden a los números romanos.

Rezo para que la tierra pierda fuelle
en su rutinario giro,
y que el sol decida echarse una siesta.

También le faltan nubes a los colchones
y alfileres al desierto.

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Todo en orden

Amo las sombras
como parte de la luz que se resiste.

Amo esta ciudad
que te regala la paz de un amanecer
y te arrebata,
diez minutos después,
la esperanza y la vida.

Aún así,
todo en orden.

El silencio entre un padre y un hijo
que bajan juntos a desayunar.
Los sueños de gloria y riquezas
de una señora que apuesta su pensión
en las máquinas tragaperras del bar.
La mirada ciega del camarero
que no sabe qué día es hoy.

Hoy no es día de partido.
Hoy no ha habido sucesos que comentar.
Hoy es un día para olvidar.

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Resistencia

Lo veo llegar.
Quiere controlar mi lengua y mis manos,
quiere hacerme morder las uñas hasta la sangre,
mas me resisto.

Respiro noche.
Cuento las estrellas en el firmamento,
pienso una forma, un pez, y lo exhalo en nube.
Juego sola.

Falta la luna.
Es necesaria una luz que señale la paz,
es obligatorio perdonar esos pensamientos fugaces,
impuros.

Somos libres.
Para elegir hacer daño hay que ser libre,
para elegir no hacer daño hay que ser valiente,
y resistir.

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