De espaldas

Espalda contra espalda
Somos dos en un bar
Trago después del mal trago
Ilusiones que mojar

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Alfama

Siempre encuentro las manos que recogen la ropa.
Desafío al vacío, a la desnudez de la calle.
Ventanas sueltas cogidas con pinzas.
Almas reunidas en palomares urbanos.

Mi peso descansa sobre un banco verde
Encadenado al árbol que mira cómo vuelas.
Le encargo a la señora que planche mi melancolía.
No hay paz en estas calles que quiera ser compartida.

Guiño al sol que me levanta la falda.
El mar se eleva, abre sus fauces la luna.
Desgarra el viento las horas y las dudas
De un invierno desencantado que soñó con ser niño.

Lisboa se protege la piel de mosaicos con lluvia.
Brilla sin espejos, se quiebra en silencio.
Regresa a la edad de plata, dormita.
Sufre de amnesia, remonta ríos por inercia.

Encabritados los hombres, reniegan de las mujeres.
Se concentran en manadas, se escudan tras el yugo.
Devoran con avidez los restos de un pasado
Que les encumbró a ciegas a lomos del mundo.

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Amor cada dos por tres

Amar, amar, amar, amar, amar, amor.

Vamos a gastar la palabra amor, cariño.
A fundirnos en la luz y helarnos en el frío de la sombra.
A abrazar los días cínicos y las noches locas.

Vamos a crecer sin chuparnos las raíces.
A hablar del amor como si no fuera nuestro.
A devorarnos la piel de lobo y acto seguido la de cordero.

Vamos a desnudarnos de pasados y futuros.
A jugar a las casitas en medio del bosque.
A darnos la oportunidad de ser imperfectos mujer y hombre.

Vamos a apostar al azar nuestros vicios.
A sonrojar pecados, culpas y religiones.
A desayunar cada día la maldad de todas las canciones.

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Cuatro esquinas tiene mi molde

Con una piel tan transparente que se pueden ver las pocas fuerzas que me quedan.
La sangre sonríe al cruzarse en el camino con el amor.
Saluda, agita la mano, se deja ver, destapona la cabeza de avestruz del suelo que piso.
Dentro de nada se pudrirá todo menos este cristal.
Conseguiré unas alas para volar y las estrenaré en el abismo de luz que nos separa.
Una mirada triste vale más que mil lágrimas, supongo.
Hoy despierto al desorden de los factores que altera el producto de mi presente.
Una rima que desdibuje el destello de tu mirar enamorado.
Voy en dirección opuesta y no uso protección, ni casco, ni lógica de pensamiento.
Un Dios Crono kamikaze descendiendo la pendiente.
Seguir huyendo hasta que el infinito me alcance y me bese los labios con ternura.
Olas de paz, tormentas de bienestar y un yo más fuerte.
Suspiro, gimo, lloro en el baño todo lo que no pude llorar en mis vidas pasadas.
Todo pasa. Las flaquezas piden turno al enterrador.

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La compra

Déjame un ruido en la nevera
Que no se caduque nuestra voz
Solo quedan lágrimas en lata
La compra ya no es lo que era
En el lineal se les acabó el amor

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