No, nada, nadie

Sonríes frente a la pantalla.
Sin alma.
Ya sabes que es solo un muro.
Te miro.
Asciende mi risa y estalla.

Hace semanas que sientes de más.
Y, joder,
no, nadie parece enterarse.
Neblina,
fantasma en el jardín de atrás.

El cielo te roza las pestañas.
No llores.
Hoy tu corazón se paralizó.
Respira.
Quiebra esa defensa mañana.

Si quieres nos desgastamos acá.
Profundo.
En la intersección de vacíos.
Ligeros.
Desbordándonos, locos sin atar.

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La última en irse

Soy la última en irse,
la que mira con ojos de gaviota
la tarde esconderse
bajo un manto de arena y noche.

Peleo con el agua de mar
por ver quién tiene el corazón más frío,
quién el sueño lunar,
quién el vuelo más esquivo y sublime.

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