Todo rebosa

Rebosa.
Todo rebosa.

Rebosan las ganas.
El encuentro de la piel
para los no creyentes.
De las almas.

Rebosa todo.
Y dentro deposita la nada
el vacío glorioso
de la unión y el sinsentido.

Rebosa pues
lo ya creado y lo por crear.
Me quedo con esa nada,
con lo que nos separa acaso.

Rebosa el aire,
respiro y vuelo.
Aprieto los ojos y abro las manos.
Reboso por los poros.

Me rebosa.
¿Será esto felicidad o su fin?

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Mi sombra

Hace días que no escucho mi sombra.
Tan sigilosa ella,
no quiere despertarme,
pero yo sé lo que ella desea.

Gusta de ser observada,
anhela que la atraiga hacia mi piel,
y que la bese lento, suave,
con un beso sobre la frente.

Pues sí. Mi sombra posee rostro,
manos largas como noches en vela
y piernas de aquí a la Luna.

Mi sombra es verde,
naranja, rosa,
del color de los sueños al alba.

Es hombre y mujer,
niño de diente de leche,
y en ocasiones,
anciana viuda seca de lágrimas.

Mi sombra habla por fin.
Cierro los ojos,
y la escucho.

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Ráfaga

Arcilla,
salitre
y miel.

El viento
me tiene
enamorada.

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Noche en el bar

Se cuela la noche en el bar,
el bullicio sale a recibirla.
Cuelgan restos de nostalgia
de entre las copas de balón.

Llueve lento pero sin pausa.
En la puerta, el ficus-vigía
se estremece, sacude el frío.
La calle es un río tranquilo.

El aroma de café recién molido
se impone sobre los diálogos.
Una luz naranja tiñe el interior,
clareando soledades olvidadas.

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Veloces

Nos deslizamos veloces
sobre nosotros mismos.
Acariciamos imágenes,
píxeles efímeros.
Los de cualquier desconocido,
o los nuestros.
Nos apropiamos de almas,
escudados en la distancia.
Anhelamos sonrisas
y esquivamos pesares.

Pero,
que nadie nos amargue el día.
¡Faltaría más!

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