El camino

El camino llegaba
hasta donde no alcanzaba la vista.
Sutilmente nítido,
como filo recién cortado de cristal.

Me atrajo su lejanía,
su intocable y pulcra serenidad.
Me adentré en él,
esperando conocer al que lo creó.

Caminé como brisa,
besando cada paso en su cavidad.
¿Cuánto falta?, pregunté.
Mucho aún, ahora debes regresar.

Recogí pues cada beso
mientras desandaba mi corta vida.
Me venció la curiosidad
y volteé para ver mi sombra al final.

Y no encontré nada ya,
ni huellas ni camino, solo restos de mis ansias de verdad.

Share

Bailar el alma

Hay algo sagrado
que nunca conocerás,
o quién sabe,
la vida te llevará
al borde del ojo
y de ahí saltarás.

Dejas poco en lo dado,
absorbes la calma
y te vas, ciego,
al encuentro del mar,
al ombligo del otro,
al espejo del mal.

Atas la intimidad
en promesas de paz,
quieres aprender
de los maestros en celo,
guardando los nudos
en tu alma mortal.

Yo amo el amor,
siento la nube al respirar,
la brisa fresca del respeto,
los dedos nuevos del rosal
que apartan las espinas
de tu suave caminar.

No llores en vano,
no profanes el altar
que mueve el mundo,
el que hace bailar el alma
entre pájaros de agua,
sin miedo al salto final.

Share

La mirada de Onetti

Dejá de mirar que te miro.
Dejá de susurrar, ventrílocuo feroz.

Las calles presienten tu vuelo,
un tornado de letras al viento.

Ya no te miro más, ta.
Te dejo con tu desnudez de brisa leve.

Así aún, ¿me permitís secar tus ojos?
Dejame llevar tu bruma en mi pañuelo.

Share

Luna descarada

Luna descarada
tras el edificio.
Se asoma despacio
al abandono, a la nada.

Engañada va
tras el niño
para encontrar
el escondite de las hojas.

Un beso anhela
de su amor frío.
Un roce sombrío,
torsión de dos cuerpos en vilo.

Ríe juguetona
de charco en charco.
Trucos de magia
sueña sobre la brisa del río.

Ya se despierta,
ojos hacia el infinito.
Surca océanos,
siembra estelas de polvo azul.

Share

Como si no

Voy a pensar en ti
como si aun no existieras,
transparente y puro,
amable e increíble.

Las horas pasarán
y te deslizarás en mis dedos
cual llovizna otoñal,
sagrada y fresca.

Eres mi vida ciega,
el amor que todo traspasa,
un cruce de almas
en la encrucijada.

En la hora dudosa,
volverás a crear en mí el sol,
como brisa que acaricia
la primera brizna.

Share