Mientras, la tormenta

Bajo la corteza
el rayo se agazapa.
Un aullido en la casa
despierta a la tormenta.
Fuera, dentro,
todo es uno en el ruido.

Comienza débil la lluvia,
conversación de vecinas
en el portal.
Se hace fuerte y clara
cuando el viento
las empuja dentro.

Los cuerpos húmedos
no saben de pesadillas,
sueñan con soles líquidos
y jirones de pálidas nubes
con los que adornarse
los cabellos sueltos.

En el caserón
las piedras no dejan sitio
para más heridas,
y los recuerdos prefieren irse,
silenciosos y libres de miedo,
hasta el viejo palomar.

Dos antorchas de luz
levitan sobre la loma verde.
Se aproximan a la ventana
en su descenso diagonal,
hasta que llaman al portón,
y exhaustas, mueren.

Todo sucede,
mientras,
la tormenta.

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Apocalipsis

La ciudad se sacude
el laberinto del lomo.
Las piezas se mueven
hasta ajustar la hora.

Los edificios se derriten,
ríos de agua sobre asfalto.
Quedan solo naufragios,
los turistas del miedo.

El apocalipsis ya pasó,
el fuego duerme ahora.
Y los pájaros insomnes
buscan nidos nuevos.

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Jaula de estrellas

Picoteo la noche
como pájaro enjaulado.

Engullo estrellas
que derriten mis entrañas.

El fuego del universo
no sabe de relojes.

La duna gira a medianoche,
el cielo regresa a su cero.

Nuestras manos se entrelazan,
escriben un firmamento sin faltas.

En el principio y en el final,
la vida dentro, la vida quema.

Todo late en el espacio fuera,
un corazón caverna de desiertos y penas.

Pintemos los barrotes de azul nube,
miremos el abismo con la risa en las manos.

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Luz naranja

Ayer vi pasar una sombra naranja
Conjunto de moléculas de otro tiempo
Otro lugar poco común, visible solo a ojos cerrados

Me despertó con su vuelo fugaz
En huida silenciosa, dedos fríos de ardor
Tarareaba una canción disuelta en lágrimas

Hoy la busqué con melancolía
Y la encontré en tus ojos de fuego
Creando tormentas de iris en paisajes de agua

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Debilidad

Duda de un amor que no esté preñado de dudas
Duda de ti si no eres un cobarde
Limpia la cama de malos sueños
Abrígala con tu sangre y con tu cuerpo

El alma es fuerte, el cuerpo es débil
Así debería ser, mas nadie es fuerte
Ni siquiera la longitud de un abrazo

¿Por qué no eres más clara con la vida?
Porque le contesto en su lengua de neblina
Y combatimos fríos nuevos con fuegos antiguos

No voy a parar de juntar letras
Hasta que trepen al cielo y su aleteo
Seque cada una de mis lágrimas
Fin de mis días, hábito de mis noches

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