Sueños sin dientes
Palabras sin eco
La lluvia que espera
Que acabe el asueto
Dulces los ojos
De cacao y almendra
Duermen sin pausa
Se aleja el espejo
Somos un día con mar
Susurro de sirenas
Gozo para las gaviotas
Embate de olas insomnes
Sueños sin dientes
Palabras sin eco
La lluvia que espera
Que acabe el asueto
Dulces los ojos
De cacao y almendra
Duermen sin pausa
Se aleja el espejo
Somos un día con mar
Susurro de sirenas
Gozo para las gaviotas
Embate de olas insomnes
Y llegaste, torbellino de piel y viento,
arrasando los prejuicios y los errores,
volviendo agua los muros de las cuevas,
descendiendo al mar las plegarias de otro tiempo.
Y escalaste esta montaña de miedos,
piedra sobre piedra, mano sobre mano,
para pintar una nueva luna plena de colores
a imagen del arcoíris atrapado en una lágrima.
Y hablaste un lenguaje nuevo e indómito,
lleno de música en cascadas de silencio,
banda sonora de una paz que acalló los lamentos,
esos testigos sagrados del paso del tiempo.
Y estiraste los límites para medir nuestro abrazo,
inmenso, incontenible de sueños y profecías,
gozoso en la demora, exultante de esperas y ocasos.
Y aquí estás: sueño, cascada y viento en mi mano.