Corazón deconstruido

El corazón se dirige allí donde espera no ser roto
A la tierra, al cielo, al mar entre ambos
A la comunión de los silencios, al espanto de ser

El corazón libre camina a latidos agigantados
En caminos inmunes al peso de los pasos
Saltando todas las barreras que él mismo se pone

El corazón que viaja ligero se mantiene joven
El corazón que ama sin dudas roza lo eterno
Sin trucos ni aspavientos, es uno y todo lo puede

Para Juana Pita

Share Button

El sillón rojo

Madrid. Una calle a oscuras. Unos árboles pelados por las garras del invierno que aún no quiere soltar su piel. Un sillón rojo. Roto. Descalabrado. Un recuerdo abandonado en la acera. Un recuerdo muerto que ahora es mío. Yo, yo le doy vida. Yo le invento una historia que no tendrá.

Un sillón rojo. Otro remanso de caos en la ciudad. Un hombre sentado al sol que espera la lluvia para levantarse y volver a su casa. A su cuarto en el que nadie le espera y donde no hay espacio para ese sillón rojo.

Ahora los transeuntes ven el sillón rojo. Miran al hombre que sentado sobre la mugre parece esperar tiempos mejores y una lluvia que empape menos. Todos miran, nadie habla. En realidad, todos hablan y son una sola voz. En verdad nadie le mira.

El hombre cierra los ojos y eleva la mirada al cielo. Un milagro, una tormenta, una sacudida que le obligue a abandonar esa falsa comodidad. Ya está durando demasiado esa paz que solo un sol así de radiante puede dar.

Las horas pasan, y no llueve. El sillón rojo se destiñe en rosa. El hombre no está. El sillón rojo ya no le recuerda.

Share Button