Vida diamante

No necesitaré ruedas
para alejarme del miedo.
No necesitaré alas
para cubrir estos anhelos.
Ya están mayorcitos,
y el abismo con su ceguera les mostrará el camino.

El hilo que nos unía
perdió uno de sus cabos.
La vida diamante
volverá a su meteorito.
Lo tenso no sabe morir,
ni los vivos sabremos nunca arrancarnos el corazón.

De todos los insultos
recordaré los que callaste.
Así todos los besos
hallarán su espejo deformador.
Cóncavos y convexos, los sexos beberán gasolina hasta saciarse.

Nota mental: mojemos todas las cerillas.

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¿Dónde está?

Nos quedamos a media vida,
inhalando rápido las luces del mediodía.
El destino hoy se vistió de Carnaval,
a la espera de aplausos y algarabía.

Los huesos se preguntan dónde,
dónde queda el ascensor directo al mar.
Y se arrastran lentos, hipnotizados,
bajo trajes de salitre y cal.

El otro barrio, la favela enamorada,
allí donde el amor brilla y promete,
se esconde entre latas y botellas.
Vacíos contenedores de ilusiones vacías.

La madre llega con la voz fuerte,
para eclipsar todos los micrófonos.
Su hijo muerto le tira de la falda.
Apaga el interruptor. El silencio grita dónde.

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Vida puta

Si todo lo que tomo son frases usadas,
ya nada virgen destrozará mis ganas.
Fuerza tu candado, muere tu resaca.
En esta vida puta se llora y no se calla.

De lo que me dices a lo que haces
ya no queda presa viva, ni telaraña.
De lo que prometes, el juego sabe
que yo me quedaré si no te engañas.

Son estos días que pasan rápido
gasolina de futuras templanzas.
Fuego y muerte, unidos a pespuntes.
La vida no pregunta, rasga y se marcha.

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En partes

El latido en el dedo
le recordaba que seguía vivo.
Erguidos los pies,
buscando otra perspectiva.
El iris, su paisaje,
ventanas a nuevas huellas.
La mejilla bailaba
a la sombra de su recuerdo.
Las yemas, al viento,
dibujaban siluetas de nube.

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Mujeres y hombres

Vamos a separar esta dualidad,
el sexo del amor
y el amor de la realidad.

Veo al animal agazapado,
atento al placer
que eriza la pared detrás suyo.

Los ojos buscan sensualidad,
las manos listas
a seguir mapas sin trazar.

Sin orgullo somos seres libres,
una mala caricatura
de las nubes tras el secuestro.

La mujer se eriza sigilosa
con púas de cristal,
no da tiempo al hombre a pensar.

La voluntad es débil o fuerte,
según la lógica fiel
de cada momento, de cada latido.

Dejemos de imitarnos de lejos.
Entre la vida y yo
hay cordones umbilicales secos.

De esas viejas ambiciones nuestras
solo el presente queda,
perdido en un río de emociones.

Unamos tu verdad y mi realidad,
y viceversa, con arte,
pues esta historia aún no salió a escena.

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