Vibran las dunas
tan lejos del sol,
amantes del mar.
Sonríe el piano
al intacto sudor
de un beso de miel.
Dulces las notas
perdidas del viento,
retoños de nubes.
Vacíos perfectos,
sinónimos del más allá,
alumnos de la nada.
Vibran las dunas
tan lejos del sol,
amantes del mar.
Sonríe el piano
al intacto sudor
de un beso de miel.
Dulces las notas
perdidas del viento,
retoños de nubes.
Vacíos perfectos,
sinónimos del más allá,
alumnos de la nada.
El perdón viaja a través de los siglos,
cinco, seis, diez, todos los necesarios
para pagar las deudas de sangre dormidas,
atardeceres sombríos y mágicos, olvidables.
La cadena de las almas arrebatadas al cuerpo
se irguió sobre la pirámide, altar de piedra.
Desafió los reyes, los soles, la carne sagrada,
destruyó la creencia en un mundo justo.
La guerra comienza cuando se muestran los escudos,
la gloria la alcanzan los hijos de los vencidos,
sangre de una sangre perdida, lujuria de tesoros escondidos:
plumas, oro, verdes y rojas piedras brillantes en el pico.
Nadie suelta el puñal hasta que la luna pide clemencia,
hasta que los ríos bombean sangre en la diástole de la polis.
Surcos en la memoria, siembra de conquistadores.
Pido perdón por las muertes a traición, por mi escudo inerte.
No puedo dormir.
Es triste, pero no puedo dormir.
El mundo afuera vibra, y bebe.
Y yo aquí dentro, buscando el principio del fin.
No puedo dormir.
Insomnio ya, unas nubes roncan
Sobre mí a toda velocidad.
La tinta corre y deshace los sueños que no serán.
No puedo dormir.
Duele tanta consciencia.
Duele que me falta demencia,
Una excusa por inventar para llevar a urgencias el corazón.
No puedo dormir.
Soy transparente y engaño
A la noche, a las sombras, al yo,
Al sol que me negó su voluntad de calor, y de frío me hirió.
No puedo dormir.
Soy básica, universal,
Mujer soñadora de piel.
Esperaré a que todos seamos translúcidos, esperaré al día llegar.
El lado oscuro del corazón
Ve crecer las sombras sin ti.
El lado oscuro de la razón
Te ama a ciegas, destila brea.
El lado oscuro de Madrid
Te envidia el sueño bajo los puentes.
El lado oscuro de mí eres tú,
Ave de paso a contracorriente de la bandada.
El lado oscuro de ti soy yo,
Duda caída del nido, silencio y emoción.
Se hace camino al amar,
se despliegan las manos al rozar
la levedad de una mirada sumergida
en dos pieles iluminadas de besos.
El amor es tierra de nadie,
encuentro y desencuentro de almas
bruñidas por la intemperie de lunas,
de soles; soliloquios de ida y vuelta.
Se hace camino al amar
los paisajes recién descubiertos,
las trincheras del viaje hacia la paz,
el guiño del horizonte entusiasmado.
El amor es utopía de huellas,
vientre preñado de la tierra por parir
hijos del ayer indómito, del hoy suspirado,
tumulto de ojos cegados del porvenir.