Exorcismos

Nos enseñaron que no hay que volver sobre nuestros pasos,
que hay que mirar siempre al frente, hacia el futuro,
que el pasado es un río de una sola dirección
y que no somos salmones, sino hombres abocados al mar.

Pero yo no quiero ser esa rama de árbol sobre el agua
que el río en su furia lleva a su antojo de lado a lado.
Yo quiero hundirme en su líquido, apenas un latido,
quieta sobre el cauce, dejándome mojar por el ayer.

Quiero volver a esos lugares mancillados de rabia,
primero rozándolos con las yemas del pensamiento
para más tarde dibujar un corazón allá donde la herida.
Porque somos la roca, el corazón y el río. Somos el viaje.

Share Button

Pájaros en la cabeza

Me llega un grito de lejos,
de la tierra amordazada
que un día olvidó cómo carcajear.

Se resquebraja el espejo
al golpear la flor dormida
el sueño de los que olvidaron su muerte.

Recordamos, y somos menos
ya las raíces enclavadas
en la memoria perdida de nuestros padres.

Desando oscuros senderos.
Un grajo brilla en su huida,
alumbra la vereda nocturna al ayer.

El final, umbral de secretos
viejos, carne en estampida.
Claveles, rosas, puños rojos al atardecer.

Share Button

Sin rastro

Hay paraguas abiertos y no llueve
Hay clamores en la plaza y dioses roncando

Hubo sangre derramada, ahora todo es red
Lo mediocre siempre está en el centro de la moda

Hay sueños bajo las almohadas, nubes bajo los pies
Hay niños que aprenden himnos y olvidan su patria

Hubo gente que me olvidó sin pedir permiso
Ahora rastreo la noche y hallo una estrella perdida

Share Button