Soy la última en irse,
la que mira con ojos de gaviota
la tarde esconderse
bajo un manto de arena y noche.
Peleo con el agua de mar
por ver quién tiene el corazón más frío,
quién el sueño lunar,
quién el vuelo más esquivo y sublime.
Soy la última en irse,
la que mira con ojos de gaviota
la tarde esconderse
bajo un manto de arena y noche.
Peleo con el agua de mar
por ver quién tiene el corazón más frío,
quién el sueño lunar,
quién el vuelo más esquivo y sublime.
El camino que desciende al mar es escarpado. Tanto que te convertirías en gaviota solo para besar un instante esa furia espumosa. El cuerpo se paraliza y se clava en la tierra rojiza. No hay escaleras al cielo tampoco. El salto podría ser mortal. La carne se hace niño, miedo, placenta y cordón. Las raíces son pocas y gruesas. El promontorio aguantará otra embestida de olas. Cierras los ojos, el norte baila en tus oídos. Silba, pita, grita todo tu ser. Nunca serás uno con el mar.
Salta.