Exorcismos

Nos enseñaron que no hay que volver sobre nuestros pasos,
que hay que mirar siempre al frente, hacia el futuro,
que el pasado es un río de una sola dirección
y que no somos salmones, sino hombres abocados al mar.

Pero yo no quiero ser esa rama de árbol sobre el agua
que el río en su furia lleva a su antojo de lado a lado.
Yo quiero hundirme en su líquido, apenas un latido,
quieta sobre el cauce, dejándome mojar por el ayer.

Quiero volver a esos lugares mancillados de rabia,
primero rozándolos con las yemas del pensamiento
para más tarde dibujar un corazón allá donde la herida.
Porque somos la roca, el corazón y el río. Somos el viaje.

Share Button

Te libero

Te libero, corazón mío.
Bate al ritmo de las olas,
sonríe a las gaviotas,
adéntrate en lo más frío.

Ya aprendiste suficiente,
suelto los hilos de la cometa,
sube todo lo que puedas
hasta quemarte lentamente.

Aquí yace tu recuerdo,
un altar con tu olor y sueños,
una puerta hecha con ventanas
abiertas a los nuevos vientos.

Share Button

Nombre y apellido

No quiero saber tu nombre,
me basta mirar la máscara,
la sonrisa en tu pecho,
tus lágrimas sin dueño.

No me digas tu apellido,
no me cuentes tu pasado
atropellado en cunetas
de caminos atravesados.

No quiero llegar al fondo,
donde tu aire me asfixie
o se hundan mis cimientos.
No, no quiero aunque debo.

Share Button

Puerta al pasado

El pasado aparece
si llamas a su puerta.
Se levanta perezoso
mientras hincha sus venas.
No tiene prisa,
él siempre estará ahí.
Dispuesto a arruinar
el día presente.

Mira esa flor, dice,
¿ya no recuerdas su aroma?
Golpea mi puerta
y te enseñaré su alma.
Firma donde te señalo
y te regalaré estas piedras.
No llores más, niña,
tu vida pasada te vela.

Share Button

Estrella invitada

Se dejó romper en millones de pedazos.
En polvo minúsculo, brillante y travieso.
Cayó, subió, y volvió a sumirse en las tinieblas.

Este viaje se gestó desde las sombras.
Desde el útero de los humedales del alma.
Empezó con un sí y se perderá en el infinito.

Un silencio como respiración de galaxias.
De los ojos que se vierten en tibias manos de leche.
Era noche cerrada cuando abandonó su vida a la deriva.

La estrella suspiró todos los halos dorados.
Soy el pasado que nunca alcanzaste, me dijo.
Y su estela escribió un garabato inocente en mi pecho.

Share Button