Como serpientes en un agujero

Siempre hay un él.
Llámalo deseo, llámalo el otro, llámalo espejo.

La fuerza que te impulsa a dejar la tierra que te parió,
a dejar entre paréntesis tu sangre y tu memoria,
a renacer entre carnes de otros tonos y pesos.

Siempre hay un él
que nos golpea con su verdad cálida e hiriente.

En el viaje aprendemos a borrarnos las fronteras,
nos desdibujamos los contornos de comodidad,
mudamos la piel como serpientes en un agujero.

Siempre hay un él.
Siempre hay un yo dentro luchando por vivir.

(Diaan ci biir pakh)

Share Button

Sin respuesta

Una grieta.
Un resquicio.
Una ventana.
Un hilo de luz.
Una puerta abierta.
Un alma de par en par.

Un tira y afloja con uno mismo.
Un viento que no trae respuestas.

A veces, el tiempo permanece mudo.

Share Button

Íntimo

Es tarde
y se despereza
al compás de las corrientes de aire.

Íntimo
como una sacudida
de mar al llegar finalmente a la orilla.

Se enciende
en el roce suave
de todas las interjecciones no dichas.

Por nacer,
las miradas dudan
qué dirección tomar. Balbucean quedas.

No interesa
lo que pase después.
Nada importa si al amor le cubre la noche.

Share Button

Torpes

Torpes.
Somos torpes.
Muy torpes.
Somos demasiado torpes.

Ruge el roce leve del aire que danza sobre las ascuas.
Ya no queda nada de nuestra torpeza.
Y la piedra buscó otro amor.

Share Button

Una sonrisa

Una sonrisa es una pared.
En la pared crecen musgos, hiedras y pájaros.
En ese muro la lluvia y sus problemas resbalan suave.
Sobre la cal mojada la risa del sol se refleja. Brilla y carcajea.

¿Vienes a quebrar la pared?
¿Vienes a abrir ventanas como dientes?
¿Vienes a airear esos ojos con tus vientos?

Llega, pues.
Pinta la máscara con trampantojos de cielo.
Haz invisible la nube en el mar de risas.
No hay muro que resista el peso del mundo.
Es difícil no enamorarse de lo que oculta una pared.

Share Button