Quimo

Todo da vueltas, gira y gira, excéntricamente.
No tiene sentido volver a lo no dicho,
hay que regresar
al pensamiento.
A las ideas.
Es en estos silencios
que el vórtice recupera su fuerza.
Dejo de tragar saliva, no queda nada fuera.

Cada dolor llega con un vocabulario propio.
De informe, a uniforme, a leve brisa de aire.
Quien lo desee puede
cogerlo por el centro,
aprehenderlo.
Aprender a procesar
el miedo que nos recorre las venas,
la memoria de la sangre de los que se fueron.

Share Button

Viejos amigos

Crecieron dedos en mi pelo.
Una suerte de viejos amigos,
caricias impuras,
llagas de agua.

Regresaron pensamientos ciegos,
añoranzas de colores grises.
Saludaron y, en silencio,
sacudí mi cabeza.

Share Button

Frío

Todo está frío.
Cada poro con su gota.
Cada gota con su temblor.

Me sumerjo.
Los latidos nadan libres
y los peces besan mis miedos.

Abro los ojos.
Busco el último color de la tarde.
La luna vigila ya entre los pinos.

Share Button

¿A dónde?

¿A dónde te diriges?
¿No ves que no me ves?
El barniz donde se reflejan tus demonios
solo sabe de vidas pasadas no vividas.

¿A dónde me llevas?
¿Al aire que mece la nube?
Desde tu prisión de amaneceres eternos
llega el grito de una luna virgen nueva.

¿A dónde?
¿Hasta la muerte?
La quietud que te desabrocha el alma
se relame en los latidos de tu postrer corazón.

Share Button

Nunca duermo sola

Nunca duermo sola.
Estás tú, que no estás.
Está la distancia que nos abraza.
Se quedó el último suspiro de tus ojos.
Escucharé por siempre tu silencio azul sobre mi almohada.

Estás tú en mí.
Te respiro en el horizonte.
Nunca sueño sola.

Share Button