La mirada de Onetti

Dejá de mirar que te miro.
Dejá de susurrar, ventrílocuo feroz.

Las calles presienten tu vuelo,
un tornado de letras al viento.

Ya no te miro más, ta.
Te dejo con tu desnudez de brisa leve.

Así aún, ¿me permitís secar tus ojos?
Dejame llevar tu bruma en mi pañuelo.

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Escritura silenciosa

Llega de un vértice de ti
hasta el centro mismo donde me derramo.

Me escribes, me cantas, me lees
cuando me baño en silencios públicos.

No hay prisa lógica por ser
capitán de unas olas si no escucho el viento.

Junto letras que están vivas
para honrar a los que me dejarán morir.

La sed, el hambre, soy yo,
que cumplo promesas que nadie me pide.

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Mediodía en el parque

Hay un murmullo que se cuelga de las ramas
y una huella olvidada de bola de petanca.

El cielo se abre cuando cruza este oasis
y unos niños cambian su móvil por el fútbol.

Un billete falso aflora entre la arena de juego,
a salvo de las palomas y del peso del tiempo.

La duda se mece y ríe alto en el balancín,
al otro lado, sentada, la felicidad del hombre.

El vagabundo perdió también sus gafas aquí,
cada noticia en el periódico una caricia de letras.

Un café espera el vapor de la explosión del sol,
y también las mantas dobladas junto a la reja.

Los árboles se alinean para dejarnos su reposo,
variable sombra a sus pies, como el viento que me besa.

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Letras minúsculas

Letras minúsculas te contemplan desviar la mirada,
Del papel en blanco, de la casa por hacer,
De las bombillas que secan las lágrimas,
Del patio sin juegos, del amor que palpita
En el muro sin ventanas que no te vio nacer.

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Debilidad

Duda de un amor que no esté preñado de dudas
Duda de ti si no eres un cobarde
Limpia la cama de malos sueños
Abrígala con tu sangre y con tu cuerpo

El alma es fuerte, el cuerpo es débil
Así debería ser, mas nadie es fuerte
Ni siquiera la longitud de un abrazo

¿Por qué no eres más clara con la vida?
Porque le contesto en su lengua de neblina
Y combatimos fríos nuevos con fuegos antiguos

No voy a parar de juntar letras
Hasta que trepen al cielo y su aleteo
Seque cada una de mis lágrimas
Fin de mis días, hábito de mis noches

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