Mediodía en el parque

Hay un murmullo que se cuelga de las ramas
y una huella olvidada de bola de petanca.

El cielo se abre cuando cruza este oasis
y unos niños cambian su móvil por el fútbol.

Un billete falso aflora entre la arena de juego,
a salvo de las palomas y del peso del tiempo.

La duda se mece y ríe alto en el balancín,
al otro lado, sentada, la felicidad del hombre.

El vagabundo perdió también sus gafas aquí,
cada noticia en el periódico una caricia de letras.

Un café espera el vapor de la explosión del sol,
y también las mantas dobladas junto a la reja.

Los árboles se alinean para dejarnos su reposo,
variable sombra a sus pies, como el viento que me besa.

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Foto sin filtro

Amo, no pido a cambio
Aprendo a amar, no pido más

Hay quienes no saben de soledades
De esos lugares ignotos, mares secos
Oasis de calma, nidos de ramas vivas
Almohadas de abrazo de plumas
Ojos entonando escalas de colores

Pido, un amor transparente
Suplico, gente supurando compasión

Hoy cargué las baterías a mis palabras
Desgastadas de tanto repetirse y su eco
Distorsionado llegará a una generación
Nueva de ilusiones, vieja en el amor
Olvidadiza, tal vez enfermiza de visión

Sobran, piezas en este puzzle
Quedan por hacer, fotos sin filtrar

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