Hay una lluvia de sol que no me moja.
Hay un paso que no quiere dejar huella.
Hay un camino que se me aparece en sueños.
Hay una caricia en el alma que quema las yemas.
Hay un segundo sin dueño que no quiere pasar.
Hay una palabra que se crea entre dos bocas.
Hay una sinfonía que pone música a mis miedos.
Hay un dolor que crece en soledad.
Hay un perdón que no quiere arrodillarse.
Hay un abrazo que abarca todo mi universo.
Hay una visión que enarbola tu bandera.
Hay un horizonte que perdió su norte.
Hay un día que sueña ser eterno.
Hay un amor que se hace fuerte al llorar.
Hay una posibilidad que habla con las paredes.
Hay un tú que no piensa en mí.
Etiqueta: sueño
Zona de seguridad
Fuera de la zona de seguridad
Una torre de Babel de noticias
Nos informan que estábamos en peligro
Y que nos dejamos caer
Las heridas sangran y celebramos en el bar
Que no nos duelen porque son invisibles
Y mientras tanto nos miramos a los ojos
Ese, nuestro búnker anti-crisis
Cuatro, tres, dos, uno
Sigue el camino de flechas
Tú estás aquí, cada día menos persona
Más número divisible, quebrado y dual
Deja que los billetes fluyan
No hay era ni revolución que se les resista
Finánciate las vacaciones en el chalet de papá
En el otro lado ya desapareció el gras
Un obladí-obladá para antes de dormir
El sueño sigue en los altavoces de la disco
Y qué más hacer que sacar brillo a estas cuerdas
Enroscarse en ellas hasta vivir
No se está tan mal en la ciudad
Con ventanas al mar y a lo que pudo ser
Un huerto salvaje en cada patio
Nos devolverá la fe en nuestras manos
Busca fuera, mira dentro
Sigue el camino de flechas
Tú estás aquí, cada día menos persona
Más número divisible, quebrado y dual
Medianoche
Es medianoche y me despierto. Ya no estás. Fuiste un sueño corto, profundo, mas leve cual filo de guadaña.
Es medianoche y ya da igual. Las estrellas brillan más naranjas que nunca. Se escapa una lágrima de su redil.
Es medianoche y vuelvo a la vida. Se ha deshecho el conjuro. Hay que sacar brillo de nuevo a la bola de cristal.
Es medianoche y escribo. Y ya no es medianoche. Es mañana sin amanecer. Es un día sin caricias. Saco un beso del cajón.
Es medianoche en cualquier lugar. Cierro los ojos y tú los abres. Es tu turno. Es tu noche. Era mi medianoche.
Labios como almohadas
Que un homenaje nunca fue tan sentido, ni unas ganas tan derrochadas. No se puede negar.
Que ya no hay sombras porque somos todo luz. Que estamos dentro del túnel y ahí nos mojamos.
Que el dolor es guardián de estas cuatro esquinas y nos lame las heridas con fauces abiertas y ojos cegados.
Que somos bellos cuando nos escondemos sobre las nubes. Y qué rápido nos quiere buscar la tierra.
Que es todo tan lento y los besos tan veloces.
Que el sueño nos vela las manos cruzadas y la arritmia de todo lo que palpita.
Que los nombres nos suavizan los huesos y nos liman los recuerdos furtivos.
Que te quedas dentro aunque abra la ventana de par en par. Que me respiras los techos del alma.
Que no es nuevo. Que es añejo este amor. Que llega cansado de vagar los siglos y los océanos.
Que quiero dormir y tus labios son mi almohada.
Alfombra roja
La alfombra roja se hace camino cuando se pisa. Mi sueño es encontrar una persona así, alfombra roja, una reluciente e impoluta, lista para ser caminada. Que me diga que me suba a unos tacones de vértigo y que la recorra. —Así disfrutarás más—. Pero yo eligiré sentir el tacto mullido y obsceno de mi pie desnudo sobre su piel de sangre. Mis pisadas no dejarán huella. El rojo en cambio me inundará. No me moveré. Cerraré los ojos y respiraré la carne que se me ofrece. —Túmbate sobre mí—. Me arrodillaré y la besaré como navegante a tierra firme. —Tienes quince minutos, luego dejarás este lugar a otra—. Y lloraré, y patalearé, y gritaré hasta hacerme diminuta, insignificantemente grana. Una gota oscura. —No te vayas—. Me entretejeré entre sus nudos. Me perderé para siempre. Testigo mudo de nuevas pieles, de otras carnes, de otros silencios, de otras bienvenidas. —Tu tiempo acabó—. De otras estancias efímeras.
