Como serpientes en un agujero

Siempre hay un él.
Llámalo deseo, llámalo el otro, llámalo espejo.

La fuerza que te impulsa a dejar la tierra que te parió,
a dejar entre paréntesis tu sangre y tu memoria,
a renacer entre carnes de otros tonos y pesos.

Siempre hay un él
que nos golpea con su verdad cálida e hiriente.

En el viaje aprendemos a borrarnos las fronteras,
nos desdibujamos los contornos de comodidad,
mudamos la piel como serpientes en un agujero.

Siempre hay un él.
Siempre hay un yo dentro luchando por vivir.

(Diaan ci biir pakh)

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Mentira

Hubo un día que parió una mentira.
Y la mentira tejió sus raíces en el cielo.
Puso el mundo a los pies de su vanidad.
Y llegó alto con su visión de hormiga.

Lo más alto posible,
hasta creerse poderosa.

Hubo otro día que una mentira murió.
Y su savia de horas blancas besó el mar.

Al fin
nació una verdad.

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Agujas

Pido disculpas por atrasado,
porque la ceguera se elige
y derrochar luz es pecado.

Junto las manos en el pasado,
trenzo ayeres en su urdimbre.
Mi alma se moja, enfila el ojo.

Pincho, sangro, muero un rato.
La mentira, sin escapatoria,
rompe en su estampida el espejo.

Despierto nueva, a un lado
la verdad sueño se extiende,
arrastra las agujas y la sangre.

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No más besos

Con la verdad por delante,
con la verdad fea, incómoda.
Ven con la verdad que duele,
y si no me hiere, mejor no vengas.

Con besos que me derritan,
con los labios abiertos, libres.
Dame besos nuevos, puros,
y si no lo son, mejor no me beses.

Queda todo el universo por recorrer y besar.
Queda la esencia de nuestras almas por destilar.
Quedamos tú y yo, en estos cuerpos o en los siguientes.
Quédate, ya el tiempo se agota y el creador descansa ya.

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El camino

El camino llegaba
hasta donde no alcanzaba la vista.
Sutilmente nítido,
como filo recién cortado de cristal.

Me atrajo su lejanía,
su intocable y pulcra serenidad.
Me adentré en él,
esperando conocer al que lo creó.

Caminé como brisa,
besando cada paso en su cavidad.
¿Cuánto falta?, pregunté.
Mucho aún, ahora debes regresar.

Recogí pues cada beso
mientras desandaba mi corta vida.
Me venció la curiosidad
y volteé para ver mi sombra al final.

Y no encontré nada ya,
ni huellas ni camino, solo restos de mis ansias de verdad.

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