Naufragio

De putas se visten las ramas desnudas del bosque,
de meretrices las raíces olvidadas de la memoria,
expuestos quedan los pezones morados de la violencia,
y ahogadas dudarán las penas al leve roce de las yemas.

Son soledad todos estos intentos por compartir felicidad,
demostraciones de invalidez mortal, a veces tan inmoral,
a veces tan cuajadas de sonrisas, siempre la duplicidad.
Anhelo del corazón por naufragar en islas no desiertas.

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Amor al gris

Recibe este amor que me chorrea, asfalto.
Tú, el que no conoce fondo en sus poros
absorbe mi brea ungida en lágrimas
milenarias que olvidaron otros páramos.

Amor de cemento, amor de excremento,
lisiado y ciego y sordo en el grito.
Auxilio despiadado de ventana a ventana.
Luz simple que solo brilla en el silencio.

Instantes sin paz componen tu sinfonía.
Un degradado de grises a punto de volar
en formación marcial, un catre frío te espera.
O tú le esperas a él, pero esa es otra historia.

Te amo, me resbalo por ti, ciudad maldita
de ogros indies y princesitas de clase baja.
Sigue aceptándome, continúa ignorando
este amor banal puro relleno de sonrisas.

Estoy por ti, Madrid.

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Indolencia

Duéleme en los huesos, no en las lágrimas. El corazón pierde el paso entre dolor y dolor.
Duéleme despacio, que dure hasta la muerte. Expiran las palabras no dichas.
Duéleme en lo profundo de la piel. Donde se desvela el alma al amanecer.
Duéleme mucho, de poquito a poco. El tiempo se hunde en venas movedizas.
Duéleme con los ojos cerrados. Se refleja la noche en las sonrisas.
Duéleme en la raíz del pensamiento. Las ramas al viento no mecen escozor.
Duéleme en la niña que no sabe crecer. Olvida la cara si no llega el querer.

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A cubierto

Pónganse a cubierto
Los vivos y los muertos
La balanza lleva trucada siglos
Y así seguirá

Seamos livianos, imprescindibles
Hagamos un fuerte sin bandera
Desempolvemos los puños en alto
Del baúl de nuestros ancestros

Pongamos en peligro el horizonte
Despertemos los sueños
Hay que espabilarlos, hacerlos realidad
Azotarlos hasta arrancarles sonrisas

El rescate empieza por nosotros
Quememos las naves y velas
Nademos hasta naufragar lo vil
Surquemos la tierra hasta morir

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Canción concisa

No nos demos la oportunidad.
No seamos libres de pensar.
No actuemos fuera de los límites de la casa.
No nos carguemos el peso del futuro.

Espaldas dobladas. Mentes monotemáticas.
Pensamientos suicidas. Besos en desbandada.

Seamos viejos de espíritu.
Exploremos todo lo que logramos olvidar.
Juguemos una rayuela que no se borre con la lluvia.
Cataloguemos sonrisas en silencio.

Tú dime quién soy ahora.
Yo te diré lo que no quieres conocer.
No me mires hasta que te cierre los ojos.
Despiértame cuando vengas a vivir en mí.

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