Venus niña

Amas la niña en mí,
abrazo sincero de fácil sonrojo.
Carrusel de juguete
que parar a tu antojo.

Deseas la puta en mí,
locura de la rutina,
baratija hallada en el zoco,
sustancia de miel y prisas.

Anhelas la madre en mí,
virgen indispuesta y melosa,
azote de las olas ciegas,
Venus dormida bajo la higuera frondosa.

Odias lo tuyo en mí,
espejo convexo y dual,
repetición cacofónica de espacios
siempre libres, nunca igual.

Share Button

Arañas en el ombligo

Arañas en el ombligo, hilos de vida. Bésame ahí donde sacudieron sus patas las arañas. A la entrada de la cueva no hay ojos que te vigilen. Eres libre de entrar. Eres libre de tener miedo. Eres libre de invocar a la fiera.

Arañas en el ombligo, piel mancillada. Deja caer pétalos sobre sus ojos. La luz es su pesadilla. No existe un camino, solo una planicie de piel lechosa infinita. Estás atrapado en tu libertad. Estás armado. Di lo que sientes.

Share Button

Era el árbol más bonito de toda la montaña

Era el árbol más bonito de toda la montaña.
El más inquieto en su reposo.
El más robusto en su debilidad.
El más humilde en su sabiduría.
El más delicioso en su paraíso.
El más libre en sus raíces.
El más antiguo en su inocencia.
El más frondoso en su desnudez.
El más suave en su coraza.
El más alto en su mocedad.
El más brillante en su sombra.
El más huracanado en su respirar.
El más liviano en su ramaje.
El más auténtico en su mentira.
El más anárquico en su ecosistema.
El más ateo en su sacralidad.
El más recto en su declinar.
El más excéntrico en su perfección.
El más hospitalario en su nido.
El más líquido en su corazón.

Share Button