Debo, puedo y quiero

Debo dejar un espacio en blanco entre nuestras luces.
Debo añadir un paso en falso a nuestras expectativas.
Quiero deber un beso a cada una de nuestras angustias.
Quiero beber de un sorbo todas nuestras imposturas.
Puedo apostar un sueño a las nubes que nos cubren.
Puedo juntar mis ramas y hacerle un nido a tus alas.

Debo, quiero y puedo.
No hay un por qué, solo un crecer.

Share Button

El niño cebolla

El niño cebolla no hace llorar. Nada de eso. El niño cebolla aprendió a quitarse los abrigos, las mantas, las capas y las sombras que cubrían su alma.

Y aprendió a volar con solo cerrar los ojos. Y vio ciudades crecer, campos fructificar, mares mecerse suavemente con la luna.

El niño cebolla no se traga las palabras sino que las deposita cadenciosamente en la punta de su lengua. Las lame, las besa, las acaricia. Las muerde y ellas solitas se colocan en el orden justo. Es cuando te desarma. Te desvela y te desfiguras.

Se mira en el espejo de unos ojos que le ignoran. Y esa es su lucha. No desvanecerse. Sin encenderse. Sin llorar. Crecer y romper más barreras. Propias y ajenas.

El niño cebolla se ata los cordones de los zapatos a la tierra.

El niño dentro del niño.

Share Button

Croché

Tarde de domingo. Sobremesa. Bajo lámparas de luz difusa.Terciopelo rojo nos acoge. Una música que cesó en el tocadiscos nos mece.

Yo me muerdo las ganas de dormir mientras me aferro a tu nuca.
Tú me llevas atrás en el tiempo como buen trovador aventurero.

Este lugar es nuestro aunque esté repleto de otras almas y más miradas.

Dos cafés. En dos tiempos. Dos vacíos. A dos calores. El color se queda dentro. El amor se empeña en besar el vidrio.

Share Button

La última vez

El último suspiro.

El último beso.

El último abrazo.

La última vez que haces el amor.

La última caricia.

La última gota de sudor.

El último adiós.

El último silencio.

El último recuento.

 

¿Por qué no volvemos a empezar mañana?

Share Button

Sin hilos

Te veo a lo lejos, tejiendo una imagen de mí.
Estirando y aflojando el hilo de luz de ese ovillo que es cada día que vivimos juntos. Creando una red transparente que une nuestras bocas en un beso infinito.
Me retas a un duelo de despertares.
Haces el día más extenso y la noche te extraña el abrazo.
Eres uno y te quiero porque no podía ser de otra manera. Sigo tu rastro de cometa en el cielo. Te espero en la próxima nube. No hay hilos que te sostengan. No hay cielo que nos soporte.

Share Button