Soledad

Soledad es tener una patria que no te extraña,
es morir en brazos de un desconocido,
es mirar el mar y que paren las olas,
es escribir sobre papeles mojados,
es caminar en círculos de enemigos.

Soledad es un buffet de risas que no quieres escuchar.

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El río del cielo

Una vez fui hambre de mar,
entre olivos y moras solía caminar,
y la vida, una lagartija,
troceada entre comidas,
no cesaba de multiplicarse y vibrar.

La ciudad y sus mentiras
me volvieron a engañar.
El mar quedaba lejos, muy lejos,
los neones no eran faros,
tampoco puerto ni final.

Elevé mil cantos de sirena
a los cuatro vientos del cielo, al mar.
Todo fue en vano. Abandoné la niña
entre prisas de amores vendaval,
dejando las puertas del alma sin cerrar.

Tumbada sobre piedras ardientes
mi mirada se volvió rastrojo quemado,
campo en barbecho dócil como el pan.
A la espera de una visión alucinante,
a la espera de un río en el cielo. El mar.

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Ikebana silvestre

Como árbol que se afana por vivir entre las rocas,
crezco, asciendo, buscando los claros en las nubes.
No existe el vértigo, no hay razones, solo crecimiento.

Si no hay tierra bajo mis pies, ahí pondré mi carne.
Si no es época de lluvias, usaré mis lágrimas
como manantial eterno de vida y de calma.

Me verás a lo lejos, un ikebana resquebrajado
pero en pie, en un equilibrio extraño,
sediento de uñas que rasguen su piel.

¿Es esta paz una utopía o reflejo de mi verdad?
¿Es mi piel soledad o alma de bosque?
Rocas, sujetadme las hojas antes de caer.

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Naufragio

De putas se visten las ramas desnudas del bosque,
de meretrices las raíces olvidadas de la memoria,
expuestos quedan los pezones morados de la violencia,
y ahogadas dudarán las penas al leve roce de las yemas.

Son soledad todos estos intentos por compartir felicidad,
demostraciones de invalidez mortal, a veces tan inmoral,
a veces tan cuajadas de sonrisas, siempre la duplicidad.
Anhelo del corazón por naufragar en islas no desiertas.

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Vibraciones

Vibran las dunas
tan lejos del sol,
amantes del mar.

Sonríe el piano
al intacto sudor
de un beso de miel.

Dulces las notas
perdidas del viento,
retoños de nubes.

Vacíos perfectos,
sinónimos del más allá,
alumnos de la nada.

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