Juego de sábanas

A la deriva somos olas blancas,
ante el inmenso mar de una mirada,
bajo el roce leve de tu carne seda.

Cabe tu beso se encuentra la pasión,
con las manos te templo el alma,
contra el tiempo pierdo mi sexo.

De nuevo soy reflejo de tus lágrimas,
desde el balcón de tu pelo caigo
en la marea furiosa de un abrazo.

Entre sábanas empezamos el camino
hacia nuevas tierras indómitas,
hasta un horizonte de piel plena.

Para nosotros será siempre un juego,
por la risa, por la vida, por la muerte,
según un evangelio pisoteado.

Sin duda somos aprendices de sombras,
so pena que la noche nos alcance
sobre las ascuas del día, aún bailando.

Tras el alma me postro como sed en llamas.

Share Button

Bruma

Esta bruma de no tocarnos
porque una pantalla nos separa.
Tan cerca las yemas de ser caricia,
tan lejos ya los anhelos duermen.
Es noche entrada y nada queda
de esas ilusiones que me sonreían.
Falta mucho para la mañana,
cabe aún otro sueño en este vacío.
De mi parte solo hay carne fresca,
delicia para buitres insomnes.

Share Button

Ikebana silvestre

Como árbol que se afana por vivir entre las rocas,
crezco, asciendo, buscando los claros en las nubes.
No existe el vértigo, no hay razones, solo crecimiento.

Si no hay tierra bajo mis pies, ahí pondré mi carne.
Si no es época de lluvias, usaré mis lágrimas
como manantial eterno de vida y de calma.

Me verás a lo lejos, un ikebana resquebrajado
pero en pie, en un equilibrio extraño,
sediento de uñas que rasguen su piel.

¿Es esta paz una utopía o reflejo de mi verdad?
¿Es mi piel soledad o alma de bosque?
Rocas, sujetadme las hojas antes de caer.

Share Button

Escudo inerte

El perdón viaja a través de los siglos,
cinco, seis, diez, todos los necesarios
para pagar las deudas de sangre dormidas,
atardeceres sombríos y mágicos, olvidables.

La cadena de las almas arrebatadas al cuerpo
se irguió sobre la pirámide, altar de piedra.
Desafió los reyes, los soles, la carne sagrada,
destruyó la creencia en un mundo justo.

La guerra comienza cuando se muestran los escudos,
la gloria la alcanzan los hijos de los vencidos,
sangre de una sangre perdida, lujuria de tesoros escondidos:
plumas, oro, verdes y rojas piedras brillantes en el pico.

Nadie suelta el puñal hasta que la luna pide clemencia,
hasta que los ríos bombean sangre en la diástole de la polis.
Surcos en la memoria, siembra de conquistadores.
Pido perdón por las muertes a traición, por mi escudo inerte.

Share Button

Paisaje carnal

Una foto es una inundación.
Esa, en concreto, expiación.
Grises los tonos, los perfiles,
Procesión de almas sin rumbo,
Paisaje de carne.
Una vuelta a lo por repetir,
Un regreso a los pocos miedos.
A la altivez de la felicidad,
Al embrión de dos manos en flor.

Share Button