La catedral

La pintura formaba parte de la decoración de la casa. Tanto que se había vuelto invisible. Pero no para él. Sentado frente a la televisión, en una penumbra acogedora, las luces y flashes de la pantalla iluminaban con rápidos destellos el cuadro. El partido de fútbol se había desvanecido hace rato ya. No podía quitarle el ojo a esa pintura. Una vista frontal de una catedral, piedra arenisca, y una hilera de espigados cipreses a su izquierda.

No había manera de detenerse en los detalles arquitectónicos. La mano era tosca. Bloques de color que formaban bloques que se elevaban hasta el cielo.

Cerró los ojos y se vio sentado dentro de aquel espacio oprimente. Y, sin embargo, sonreía. Un viento perfumado de incienso antiguo le invadió. En un instante había regresado al lugar donde tantas veces sus pensamientos se habían alineado y puesto en orden. Una paz mentirosa, pero tan parecida a la que ahora experimentaba en medio del bosque, cruzando un reguero de agua, abarcando el tronco de un árbol que le devolvía el abrazo con la sombra de sus ramas.

Debía deshacerse del cuadro. Su novia ya se lo había advertido. Antes del Sabbat de Belotenia. La televisión podía permanecer y ser utilizada con moderación. Esa catedral representa todo lo que nosotros los paganos no somos, le decía. Pero a él le daba paz contemplarla.

No quería más problemas. Se levantó, descolgó la tela y le dio la vuelta. La apoyó contra la pared. Leyó: «No olvides de dónde eres. Con cariño, tu padre».

La madera servirá como base para algún collage, dijo en voz alta.

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2 comentarios en «La catedral»

  1. Aunque sea ateo, me encantan las iglesias y catedrales como manifestaciones artísticas. A su vez, de vez en cuando, callejeando por la ciudad, me meto en uno de esos templos, me siento, y disfruto del silencio evocador que transmiten. Es como un momento de paz para estar a solas conmigo mismo.

    Me gusta la construcción ‘la catedral que es tu cuerpo’ como descripción de cuando admiras a tu ‘amada’, ‘musa’ etc. Asimismo el adjetivo ‘catedralicio’ me gusta utilizarlo metafóricamente como sinónimo de ‘gigantesco’, ‘grandísimo’.

    Salvando las distancias, me he sentido en parte representado con el protagonista de la historia.

    P.D. (1): me encanta la etimología —y la historia que hay detrás— de la palabra ‘pagano’.

    P.D. (2): con tu relato, por asociación de ideas, me ha venido a la mente el adjetivo ‘gentil’ y su significado ‘judaico’.

    1. Querido Mariquita. Me alegra que hayas captado el trasfondo de paz que dan esos lugares y que en parte te hayas sentido representado. Creo que es un sentimiento bastante común y es parte del encanto que dan estos lugares. Gracias por tus comentarios.

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